viernes 12 de agosto de 2011

RIP... Hasta siempre


Aquí se acaba mi aventura bloguera. Ha sido un placer tener un espacio para sacar de dentro todas mis locuras musicales y, sobre todo, contar con unos seguidores tan fieles. Gracias.

¡Hasta siempre!

2 comentarios:

  1. Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,

    ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

    Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada

    y hacia donde camines llevarás mi dolor.

    Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos

    un recodo en la ruta donde el amor pasó.

    Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,

    del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.

    Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.

    Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.

    …Desde tu corazón me dice adiós un niño.

    Y yo le digo adiós.

    Pablo Neruda

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  2. Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

    Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
    y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

    El viento de la noche gira en el cielo y canta.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

    En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
    La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

    Ella me quiso, a veces yo también la quería.
    Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

    Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
    Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

    Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
    La noche está estrellada y ella no está conmigo.

    Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
    Mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Como para acercarla mi mirada la busca.
    Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

    La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
    Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
    Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

    De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
    Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
    Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

    Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
    Mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
    y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

    Pablo Neruda

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